MATERIALES DE PRODUCCIÓN
Tradicionalmente en el sector de la
construcción se han utilizado materiales de carácter local tales
como el ladrillo, la madera, el corcho, etc, lo que se traducía en unos
costes energéticos e impactos ambientales reducidos.
Asimismo, existía una adaptación del diseño
del edificio a las condiciones climáticas locales, lo que repercutía en
una mayor calidad del edificio y un mayor confort térmico para los
ocupantes. En la actualidad, el uso masivo de materiales de carácter
global como el cemento, el aluminio, el hormigón, el PVC, etc, hacausado
unincremento notable en los costes energéticos y medioambientales.
Según diversos estudios, la fabricación de
los materiales precisos para construir un metro cuadrado de una
edificación estándar puede suponer la inversión de una cantidad de
energía equivalente a la producida por la combustión de más de 150
litros de gasolina. Cada metro cuadrado construido conllevaría una
emisión media de 0,5 toneladas de dióxido de carbono y un consumo
energético de 1600 kWh (que variaría en función del diseño del edificio)
considerando solamente el impacto asociado a los materiales. La figura 1
muestra la contribución relativa de los principales materiales de
construcción en las emisiones de CO2 asociadas a un metro
cuadrado de un bloque de viviendas estándar, donde destaca el alto
impacto de materiales comúnmente usados en los edificios como el acero,
el cemento o la cerámica.
Impacto energético y medioambiental de los materiales de construcción
Desde una perspectiva de ciclo de vida, la reducción del impacto
medioambiental de los edificios pasa por el uso de materiales renovables
o reciclados de la biosfera, como la madera, las fibras animales o
vegetales, las pinturas y barnices naturales, con bajo nivel de
procesado industrial. En todos estos casos, la mayoría de la energía
asociada a su producción proviene del sol, por lo que el consumo de
energías no-renovables y las emisiones asociadas se reducen
considerablemente.
Al analizar los distintos productos cerámicos (ladrillos, baldosas y
tejas) se observa que, especialmente las baldosas cerámicas, tienen una
gran energía incorporada, debido principalmente al elevado consumo de
gas natural durante su cocción. Respecto a las distintas tipologías de
ladrillos, el uso de ladrillos de arcilla aligerada y sobretodo de
ladrillos silico-calcáreos conlleva una clara disminución de los
impactos energéticos y ambientales.
Conviene destacar el potencial de disminución de impactos existente,
en los productos cerámicos, asociado a una futura sustitución
tecnológica de los actuales hornos de gas por modernos hornos de
biomasa, que en realidad, supondría un retorno a los orígenes de la
producción cerámica tradicional, caracterizada por su sostenibilidad,
tanto en el ámbito socioeconómico como en el medioambiental.
En cuanto a los aislamientos, el impacto de los aislantes
convencionales con alto nivel de procesado industrial -como el
poliestireno o el poliuretano- es claramente superior al impacto de
materiales naturales como el corcho, la fibra de madera y la lana de
oveja, o reciclados como la fibra de celulosa.
Debido al uso cada vez más extendido de los tejidos sintéticos, la
lana de oveja se ha convertido, para la sociedad actual, en un producto
con un mercado cada vez más reducido, considerándose ya, en muchos
casos, un “residuo” de difícil aprovechamiento. La creación de empresas
productoras de lana de oveja como aislamiento térmico de los edificios
permitiría convertir este “residuo” de nuestra época en una materia
prima barata y abundante, que, además, contribuiría a un desarrollo
sostenible y equilibrado de las áreas rurales.
Por otra parte, la obtención de corcho en los bosques y dehesas del
Sur de Europa es una de las producciones más ecológicas que existen, ya
que éste se extrae del árbol durante el verano cada 10 años, sin causar
daños al árbol y manteniendo vivo un ecosistema de alto valor ecológico,
que probablemente desaparecería por la roturación de tierras, en
ausencia de aprovechamiento económico.
No obstante, actualmente existe una cierta inercia al uso de los
aislantes convencionales, debido a la existencia de una red comercial
más extendida y que, por tanto, conlleva un precio normalmente más bajo,
unida al desconocimiento y, a veces, el escepticismo existente entre
algunos diseñadores por otras soluciones mucho más respetuosas con el
medio ambiente. Para cambiar esta situación se debería fomentar, desde
las distintas Administraciones, el uso de materiales aislantes naturales
y/o reciclados, que proporcionan un nivel de aislamiento y confort
térmico en los edificios similar o incluso mayor, promoviendo la
creación de una red comercial potente de aislantes ecológicos capaz de
competir, en igualdad de condiciones, con los aislantes tradicionales.

No hay comentarios:
Publicar un comentario